La colección masculina de Diesel para primavera-verano 2027 cierra una etapa: es el último desfile de Glenn Martens al frente de la firma después de seis años. Su despedida mantiene intacto el ADN que convirtió al denim en un laboratorio de experimentación, con una propuesta que mezcla actitud motera, ropa utilitaria y una estética urbana cargada de referencias a los años 2000. El desfile se celebró el 22 de septiembre en Milán, dentro de la apertura de la temporada.
El denim vuelve a ser el gran protagonista, pero difícilmente aparece de una forma convencional. La colección juega con vaqueros de proporciones distorsionadas, prendas híbridas y combinaciones que parecen unir distintas piezas en una sola. Chaquetas, pantalones y prendas de inspiración workwear se mezclan con cuero, tejidos técnicos y siluetas más ajustadas, mientras los tratamientos del tejido crean ese efecto desgastado y rebelde que se ha convertido en uno de los códigos de Martens en Diesel. La propia firma resume el espíritu del desfile alrededor de la libertad, la confianza, la conexión y el deseo.
Más que intentar cerrar su etapa con una colección nostálgica, Martens parece despedirse recuperando los elementos que definieron su Diesel: denim llevado al límite, proporciones imposibles y una actitud que coloca la ropa cotidiana en el centro de la pasarela. Después de seis años en los que experimentó con vaqueros deformados, mezclas de materiales y grandes espectáculos, esta colección funciona como una última revisión de ese lenguaje antes de que el diseñador se concentre en Maison Margiela.
Fotos de Getty Images
El denim vuelve a ser el gran protagonista, pero difícilmente aparece de una forma convencional. La colección juega con vaqueros de proporciones distorsionadas, prendas híbridas y combinaciones que parecen unir distintas piezas en una sola. Chaquetas, pantalones y prendas de inspiración workwear se mezclan con cuero, tejidos técnicos y siluetas más ajustadas, mientras los tratamientos del tejido crean ese efecto desgastado y rebelde que se ha convertido en uno de los códigos de Martens en Diesel. La propia firma resume el espíritu del desfile alrededor de la libertad, la confianza, la conexión y el deseo.
Más que intentar cerrar su etapa con una colección nostálgica, Martens parece despedirse recuperando los elementos que definieron su Diesel: denim llevado al límite, proporciones imposibles y una actitud que coloca la ropa cotidiana en el centro de la pasarela. Después de seis años en los que experimentó con vaqueros deformados, mezclas de materiales y grandes espectáculos, esta colección funciona como una última revisión de ese lenguaje antes de que el diseñador se concentre en Maison Margiela.
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